Beneficios de la actividad física en mujeres de 30 y 40 años

En este artículo, exploraremos los sorprendentes beneficios de la actividad física para nuestra salud y bienestar.

Descubre cómo el ejercicio regular puede mejorar tu estado de ánimo, fortalecer tu sistema inmunológico y aumentar tu energía en general.

Hacer ejercicio de forma regular no solo es una fuente de bienestar, sino que también desempeña un papel crucial en la prevención de diversas enfermedades en las mujeres en estas edades.

Al adoptar un estilo de vida activo, puedes reducir significativamente el riesgo de desarrollar afecciones como la diabetes, la hipertensión arterial, el sobrepeso y la obesidad, la cardiopatía isquémica, las demencias y varios tipos de cáncer.

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¿ Cómo la actividad física regular puede transformar tu vida si eres mujer?

Es fundamental comprender las diferencias entre actividad física, ejercicio físico y forma física para maximizar los beneficios para tu salud.

La actividad física engloba cualquier movimiento corporal que resulte en un gasto energético superior al metabolismo basal.

Por otro lado, el ejercicio físico se refiere a la actividad física planificada y estructurada con el objetivo de mejorar o mantener la forma física.

Cuando la actividad física se realiza dentro de un marco reglamentario y competitivo, se conoce como deporte.

La forma física, por su parte, representa el nivel de energía y vitalidad que te permite realizar tareas diarias, disfrutar del tiempo libre activo y afrontar emergencias sin experimentar fatiga excesiva.

Se compone de cuatro elementos principales:

1. Resistencia cardiovascular

Implica la capacidad de resistir la fatiga y recuperarse rápidamente después de esfuerzos físicos. Actividades aeróbicas como caminar, andar en bicicleta, nadar o bailar contribuyen a mejorarla.

2. Fuerza muscular

Se refiere a la capacidad de generar tensión muscular en condiciones específicas.

Trabajar la fuerza no solo fortalece los músculos, sino que también beneficia el sistema neuromuscular y ayuda a mantener la autonomía en mujeres  mayores de 30 años.

Actividades como levantar peso o hacer ejercicios de resistencia son ejemplos efectivos.

3. Flexibilidad

Es la capacidad de estirar y doblar el cuerpo sin dificultad. Mejora la movilidad articular y la postura, y se puede trabajar mediante estiramientos, taichi o yoga.

4. Equilibrio

Implica mantener una posición en contra de la gravedad, lo que es esencial para la funcionalidad diaria y la prevención de caídas. Actividades como taichi o yoga son excelentes para desarrollar el equilibrio.

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Conociendo estos conceptos, podrás aprovechar al máximo los beneficios de la actividad física. Descubre cómo cada tipo de actividad física contribuye a tu bienestar y calidad de vida a partir de los 40 años de edad.

 

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Beneficios de la actividad física en mujeres de 30 a 40 años

1.Fortalece músculos y huesos

Descubre el secreto para fortalecer tus huesos y músculos y mantenerlos en óptimas condiciones a medida que envejeces.

Estos pilares fundamentales te proporcionan el soporte necesario para llevar a cabo tus actividades diarias y mantener un estilo de vida activo.

La actividad física aeróbica, realizada a una intensidad moderada, es clave para retrasar la pérdida de densidad ósea asociada con la edad.

La actividad física regular reduce significativamente el riesgo de sufrir este tipo de lesiones en comparación con aquellos que llevan una vida sedentaria.

Además, en lasa mujeres  mayores, la actividad física se convierte en un escudo protector contra las caídas y las lesiones que estas pueden ocasionar.

Los programas que combinan diferentes tipos de actividades físicas, como ejercicios aeróbicos, de equilibrio y de fortalecimiento muscular, demuestran ser los más efectivos en la prevención de caídas y lesiones.

Aprovecha el peso de tu propio cuerpo para impulsar el crecimiento y fortaleza de tus huesos.

Actividades como correr, caminar rápidamente, saltos de tijera y levantamiento de pesas ejercen presión sobre tus huesos, ayudando a reducir el riesgo de caídas y lesiones.

No subestimes el poder de la actividad física regular en el manejo de condiciones como la artritis y otras afecciones que afectan las articulaciones.

Dedicar 150 minutos semanales a actividades aeróbicas moderadas, junto con ejercicios de fortalecimiento muscular, mejorará tu capacidad para lidiar con el dolor y realizar las actividades cotidianas, elevando así tu calidad de vida.




2. Potencia tu salud cerebral

La actividad física no solo tiene beneficios a largo plazo, sino que también ofrece ventajas inmediatas para la salud cerebral.

Después de una sesión moderada o intensa de ejercicio, se pueden experimentar efectos positivos de inmediato.

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Estos beneficios incluyen una mejora en la habilidad cognitiva  y una reducción de los sentimientos de ansiedad a corto plazo en las mujeres

Realizar actividad física de forma regular no solo contribuye a mantener agudas tus habilidades cognitivas, sino que también puede ayudar a preservarlas a medida que pasan los años.

Además, puede disminuir el riesgo de depresión y ansiedad, así como mejorar la calidad del sueño.

 3. Equilibra tu peso a través de una combinación perfecta de ejercicio y alimentación

No solo se trata de alcanzar un peso adecuado, sino de mantenerlo a largo plazo. Aprende cómo las calorías que consumes y quemas durante la actividad física juegan un papel clave en este proceso.

Con 150 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, puedes mantener tu peso y mejorar tu salud.

Al realizar actividades físicas como correr, nadar o practicar deportes, se queman calorías adicionales, lo que contribuye al déficit calórico necesario para perder peso.

Además, el ejercicio regular ayuda a aumentar la masa muscular, lo que acelera el metabolismo y favorece la quema de grasa incluso en reposo.

Pero recuerda, cada persona es única y puede requerir un enfoque personalizado! Si tu objetivo es perder peso y evitar el temido efecto rebote, necesitarás un plan de ejercicio intenso y un ajuste en tu dieta.

4. Mejora cardiovascular

El ejercicio regular fortalece el músculo cardíaco, lo que aumenta su eficiencia para bombear sangre y proporcionar oxígeno a todo el cuerpo.

Esto disminuye el riesgo de enfermedades cardíacas, como la enfermedad coronaria, al reducir la acumulación de placa en las arterias y mejorar la salud de los vasos sanguíneos.

Además, el ejercicio ayuda a regular la presión arterial, reduciendo la hipertensión y disminuyendo el riesgo de accidentes cerebrovasculares.

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5. Energía y resistencia

El ejercicio regular aumenta la resistencia y la capacidad de realizar actividades físicas durante períodos más prolongados sin fatigarse.

A nivel celular, el ejercicio mejora la capacidad de los músculos para utilizar el oxígeno y los nutrientes, lo que resulta en un mayor rendimiento y una mayor eficiencia energética.

Es decir; a  medida que se mejora la resistencia, las tareas diarias se vuelven más fáciles de realizar, y se tiene una sensación general de vitalidad y energía.

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6. Sistema inmunológico fortalecido

La actividad física moderada tiene efectos beneficiosos sobre el sistema inmunológico en las mujeres .

El ejercicio regular mejora la circulación sanguínea, lo que permite que las células del sistema inmunológico se desplacen más eficientemente por todo el cuerpo.

Esto ayuda a detectar y eliminar patógenos y células dañadas. Además, el ejercicio promueve la producción de células inmunológicas y anticuerpos.

Fortaleciendo así la respuesta inmunológica y reduciendo el riesgo de enfermedades e infecciones.

7. Reducción del riesgo de enfermedades crónicas

El ejercicio regular se ha asociado con una disminución del riesgo de desarrollar enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2.

La actividad física mejora la sensibilidad a la insulina y la regulación del azúcar en la sangre, lo que ayuda a prevenir o controlar la diabetes.

Además, se ha observado que el ejercicio reduce el riesgo de ciertos tipos de cáncer, como el de colon y el de mama, debido a su efecto beneficioso en la regulación hormonal.

 8. Mejora de la función cerebral

El ejercicio físico regular tiene un impacto positivo en la salud cerebral y la función cognitiva.

Se ha demostrado que el ejercicio aumenta el flujo sanguíneo hacia el cerebro, promoviendo así un mayor suministro de oxígeno y nutrientes, lo que mejora la función cerebral.

Además, el ejercicio estimula la liberación de sustancias químicas en el cerebro que promueven el crecimiento de nuevas células cerebrales y conexiones neuronales, mejorando la memoria, la concentración y el rendimiento cognitivo en general.

También se ha observado que el ejercicio regular reduce el riesgo de deterioro cognitivo relacionado con la edad y enfermedades neurodegenerativas, como el Alzheimer.

Estos son solo algunos de los numerosos beneficios del ejercicio físico para la salud de la mujer . Recuerda que la clave está en la regularidad y la constancia.

Consultar con un profesional de la salud antes de comenzar cualquier programa de ejercicio es importante, especialmente si tienes alguna condición médica preexistente.

Disfruta de los beneficios que el ejercicio puede brindarte y vive una vida más saludable y activa.

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